Entre ríos y molinos

La actividad de los hombres y mujeres de Poio ha estado vinculada desde la prehistoria a los trabajos del mar y de la tierra. En relación con las labores agrícolas, desde su introducción a finales del siglo XVII fue fundamental el cultivo del maíz pues cambió de manera radical el paisaje rural de Galicia y en especial el de las Rías Baixas.

Uno de los elementos más característicos de esta Galicia del maíz son los molinos hidráulicos que pueblan las orillas de nuestros ríos y arroyos. Se trata de pequeñas obras de ingeniería dotadas de muelas de granito movidas por la fuerza del agua que convertían el grano en harina.

En Poio hay nueve pequeños cursos fluviales a lo largo de los cuales se disponen decenas de molinos que eran propiedades familiares o comunitarias. Algunos de los ejemplos más destacados han sido restaurados y se pueden visitar a través de dos itinerarios: la ruta de los molinos de Samieira (5,5 kilómetros) y la Ruta da Freixa (1,8 kilómetros).

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